miércoles, 22 de mayo de 2013



Capítulo 2:


-Es que, no puedo, yo, tengo que hacer muchas cosas.
-Venga Aria-este se acercaba poco a poco a mi  iba a besarme, no sabía que hacer-
-Will, yo, tengo que irme lo siento-me hice para un lado, para salir de el hueco en el que me encontraba, ande unos pocos pasos cuando el se giró, y cogió mi muñeca-
-Por favor, tengo algo que enseñarte.
-No-le dije mientras agachaba mi cabeza, él apretaba mi muñeca, sentía dolor, pero la apretó más fuerte, su fuerza era  enorme, no pude evitar gritar, unas lágrimas descendieron por mis mejillas.-Suéltame por favor, me haces daño.
-Lo siento Aria-se acercó a mi, dejó de apretar mi muñeca, y la alzó- Lo siento.
Seguían descendiendo lágrimas.
-No pasa nada Will.
Cogió mi mejilla secando mis lágrimas.
-Aria, no quería hacerte daño.
-Lo se, pero, si quieres que nos vallamos, lo haremos ya.
-Vámonos-cogió mi otra mano, empezó a aligerar el paso mientras salíamos, sacó del bolsillo la llave de su coche, montamos y condujo hacia la parte boscosa de  Forks.

***

-¿Hacia dónde vamos?-Dije mirándole
-A mi casa-sonrió de medio lado.-

-¿Qué tienes que enseñarme?-Me giré en el asiento para poder verle mejor.-
-Aria, deja de preguntar-ante su respuesta, volví a mi sitio.-

Entró por una senda, con un giro brusco, mi cabeza chocó contra el cristal.
-¡DIOS! –Frenó en seco.-
-¿Estás bien?
-No-pasé mis dedos por el lugar donde había recibido el impacto, al mirarlos había sangre.
-Déjame ver-dijo mientras cogía con sus manos mi mandíbula, y apartaba el pelo- ven, baja del coche.- Hice caso a lo que dijo, bajé del coche, mientras le miraba, se dirigía a su maletero. Abriéndolo, sacó una caja de primeros auxilios, lo cerró y se dispuso a sacar de la caja algodones, alcohol y puntos de unión.-Siéntate en el suelo.
No dejaba de mirar la herida, ¿sería tan grande? Quizás solo se sentía culpable, o tal vez, solo era atento conmigo. Me curó con mucho cuidado, pero de todas formas, dolió un poco.
-Gracias-dije mientras sonreía-
-No tienes porque darlas, a demás si estás así es por mi culpa…
-No pasa nada, es igual.
Yo llevaba un jersey a  rayas azules oscuras y blancas, unas mayas del mismo azul y unas Converse  también azules, todo del mismo tono. La manga de la camiseta se subió un poco dejando ver la muñeca por la que me había cogido, estaba morada, rápidamente tiré la camiseta hacia abajo para que no la viese. Pero aun así la vio, cogió mi mano delicadamente y retiró la tela que la cubría.
-Definitivamente, no eres.
-¿Qué?
-Nada, no eres nada.
-Perdona guapo, pero si lo que quieres hacer es pasarte conmigo, me voy-me levante, acerqué a su coche y cogí mi bolso-
-¿A dónde crees que vas? No sabes volver a tu casa, ni salir de aquí, no sin mi ayuda-dijo mientras se apoyaba en un árbol-
-Me da igual, prefiero perderme a estar con un idiota.
-¿Desde cuando tienes los ojos tan azules?
-¿Qué intentas William?-Pregunté extrañada-

martes, 21 de mayo de 2013


Capítulo 1:
Sonó el despertador, bajé a desayunar a la cocina, me preparé un café y cogí un par de magdalenas, al poco mi madre también bajó con mi hermano pequeño, (Jace) tiene quince años.
-Buenos días mamá.-Mi padre  no vive con nosotras, se separaron cuando yo tenía seis años.-
-Buenos días Aria-giró la cabeza mientras miraba a mi hermano- tu hermana te recogerá en el instituto.
-No hace falta, voy a ir en bus y a la vuelta, tengo entrenamiento.
-Se me olvidaba, llevas razón bueno cielos, me  voy a la oficina a trabajar, volveré tarde, no me esperéis para cenar, pedir pizza o chino-dijo mientras se alejaba.-
Poco después también me fui yo. Cuando llegué al instituto, salí del coche, cogí mi bolso, me dirige hacia la puerta, entre, el pasillo estaba abarrotado de gente, seguí andando, hasta llegar a mi taquilla, alcé la vista, él estaba allí, con sus brazos cruzados, no era pálido, blanco como yo, si no más bien moreno, alto, fuerte, una gran musculatura que desarrollo en varios meses, en un verano cambió, unos grandes ojos marrones vidriosos que hacían que no pudieses apartar la vista de ellos con unas largas pestañas, un pelo corto y negro como el azabache, y unos carnosos labios,
-¿Te importaría quitarte de mi taquilla?-le dije con un tono serio-
-Claro Moore.
-Palmer, no me llames por mi apellido, si no quieres que te llame yo a ti por el tuyo-se acercó a mi dando un paso  y a la vez señalándome con el dedo.-
-No me llames Palmer, Aria.
-Está bien William, quítate  de mi taquilla-en cuanto se fue, cogí el libro de literatura-
No se como podía ser tan imbécil con las personas a las que no conocía. Sin embargo, más tarde cambió, se convirtió en lo que me cambió a mi.
Llegué a clase, mi mejor amiga  estaba sentada, fui hacia allí y me senté a su lado, se acercó  a mi.
-¿Por qué has tardado tanto?
-William Palmer.
-Te entiendo, demasiado capullo ¿No?
-Exacto, estaba apoyado en mi taquilla.
Cuando entró la profesora, todos dejamos de hablar, mientras nos enderezábamos en nuestros sitios.

***

La clase terminó a las nueve. Esa hora, anduve por los pasillos, siempre me saltaba gimnasia, pensé en William, ¿qué es lo que hace  que sea así? No llego a comprender lo…

Seguí caminando, hasta que de repente sin más lo  vi. Increíble, estaba puesto en el mismo lugar, me miró sonriendo mientras dejaba ver una hilera de perfectos dientes blancos.
Gire y entré al servicio, quería evitar le a toda costa. Un leve ruido  se apoderó de mis pensamientos.
-¿Q-qué haces aquí? Esto es el baño de chicas, no de chicos, no puedes estar aquí-se iba acercando cada vez más a mi, mientras  yo retrocedía, hasta que choqué contra la pared, podía notar su aliento, oler su colonia de hombre, me estaba poniendo nerviosa, mi corazón latía cada vez más fuerte.
Acarició mi mejilla con el dorso de su mano áspera.
-No te pongas nerviosa, no te voy ha hacer nada.
-William, por favor, dime que quieres.
-Eres diferente conmigo de las demás, quiero saber porque.
-Porque eres un cretino, vas de que eres mucho, pero no eres nadie, un niñato engreído.-Cogió mi barbilla poniéndola al nivel de sus ojos-
-No te pases ni un pelo bonita…
-Que sepas que yo no miento.
-¿Por qué no quedamos más tarde? Tú y yo.
-No gracias-miré hacia otro lado.-
-Ey, venga, ¿qué más da? Si no es una cita.




lunes, 20 de mayo de 2013

INTRODUCCIÓN:

Cuando tenía seis años, mi vida era completamente perfecta, pero con el paso del tiempo, se fue rompiendo, mis padres se separaron, entre en el instituto, conocí a personas que me hacían pasarlo mal, y fui cayendo en una espiral sin fin, cada día que pasaba mi vida se iba derrumbando pedazo a pedazo. Un día fui una alumna ejemplar, ahora ya no. No desde que él entró en mi vida, no sabía quien era, pero me hizo ver cosas oscuras y a la vez hermosas, tanto como él. No estaba preparada para ese cambio, pensé que mi vida se iba a consumir en la nada, pero fue al contrario, cada vez, deseaba tenerlo cerca de mi más y más. Ahora ya no soy como nací, porque, él me ha cambiado.
Mi nombre es Aria, vivo en Forks, y dentro de cinco semanas cumpliré los ansiados dieciocho.