martes, 21 de mayo de 2013


Capítulo 1:
Sonó el despertador, bajé a desayunar a la cocina, me preparé un café y cogí un par de magdalenas, al poco mi madre también bajó con mi hermano pequeño, (Jace) tiene quince años.
-Buenos días mamá.-Mi padre  no vive con nosotras, se separaron cuando yo tenía seis años.-
-Buenos días Aria-giró la cabeza mientras miraba a mi hermano- tu hermana te recogerá en el instituto.
-No hace falta, voy a ir en bus y a la vuelta, tengo entrenamiento.
-Se me olvidaba, llevas razón bueno cielos, me  voy a la oficina a trabajar, volveré tarde, no me esperéis para cenar, pedir pizza o chino-dijo mientras se alejaba.-
Poco después también me fui yo. Cuando llegué al instituto, salí del coche, cogí mi bolso, me dirige hacia la puerta, entre, el pasillo estaba abarrotado de gente, seguí andando, hasta llegar a mi taquilla, alcé la vista, él estaba allí, con sus brazos cruzados, no era pálido, blanco como yo, si no más bien moreno, alto, fuerte, una gran musculatura que desarrollo en varios meses, en un verano cambió, unos grandes ojos marrones vidriosos que hacían que no pudieses apartar la vista de ellos con unas largas pestañas, un pelo corto y negro como el azabache, y unos carnosos labios,
-¿Te importaría quitarte de mi taquilla?-le dije con un tono serio-
-Claro Moore.
-Palmer, no me llames por mi apellido, si no quieres que te llame yo a ti por el tuyo-se acercó a mi dando un paso  y a la vez señalándome con el dedo.-
-No me llames Palmer, Aria.
-Está bien William, quítate  de mi taquilla-en cuanto se fue, cogí el libro de literatura-
No se como podía ser tan imbécil con las personas a las que no conocía. Sin embargo, más tarde cambió, se convirtió en lo que me cambió a mi.
Llegué a clase, mi mejor amiga  estaba sentada, fui hacia allí y me senté a su lado, se acercó  a mi.
-¿Por qué has tardado tanto?
-William Palmer.
-Te entiendo, demasiado capullo ¿No?
-Exacto, estaba apoyado en mi taquilla.
Cuando entró la profesora, todos dejamos de hablar, mientras nos enderezábamos en nuestros sitios.

***

La clase terminó a las nueve. Esa hora, anduve por los pasillos, siempre me saltaba gimnasia, pensé en William, ¿qué es lo que hace  que sea así? No llego a comprender lo…

Seguí caminando, hasta que de repente sin más lo  vi. Increíble, estaba puesto en el mismo lugar, me miró sonriendo mientras dejaba ver una hilera de perfectos dientes blancos.
Gire y entré al servicio, quería evitar le a toda costa. Un leve ruido  se apoderó de mis pensamientos.
-¿Q-qué haces aquí? Esto es el baño de chicas, no de chicos, no puedes estar aquí-se iba acercando cada vez más a mi, mientras  yo retrocedía, hasta que choqué contra la pared, podía notar su aliento, oler su colonia de hombre, me estaba poniendo nerviosa, mi corazón latía cada vez más fuerte.
Acarició mi mejilla con el dorso de su mano áspera.
-No te pongas nerviosa, no te voy ha hacer nada.
-William, por favor, dime que quieres.
-Eres diferente conmigo de las demás, quiero saber porque.
-Porque eres un cretino, vas de que eres mucho, pero no eres nadie, un niñato engreído.-Cogió mi barbilla poniéndola al nivel de sus ojos-
-No te pases ni un pelo bonita…
-Que sepas que yo no miento.
-¿Por qué no quedamos más tarde? Tú y yo.
-No gracias-miré hacia otro lado.-
-Ey, venga, ¿qué más da? Si no es una cita.




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