Capítulo 2:
-Es que, no puedo,
yo, tengo que hacer muchas cosas.
-Venga
Aria-este se acercaba poco a poco a mi
iba a besarme, no sabía que hacer-
-Will,
yo, tengo que irme lo siento-me hice para un lado, para salir de el hueco en el
que me encontraba, ande unos pocos pasos cuando el se giró, y cogió mi muñeca-
-Por favor,
tengo algo que enseñarte.
-No-le
dije mientras agachaba mi cabeza, él apretaba mi muñeca, sentía dolor, pero la
apretó más fuerte, su fuerza era enorme,
no pude evitar gritar, unas lágrimas descendieron por mis mejillas.-Suéltame
por favor, me haces daño.
-Lo
siento Aria-se acercó a mi, dejó de apretar mi muñeca, y la alzó- Lo siento.
Seguían
descendiendo lágrimas.
-No
pasa nada Will.
Cogió
mi mejilla secando mis lágrimas.
-Aria,
no quería hacerte daño.
-Lo
se, pero, si quieres que nos vallamos, lo haremos ya.
-Vámonos-cogió
mi otra mano, empezó a aligerar el paso mientras salíamos, sacó del bolsillo la
llave de su coche, montamos y condujo hacia la parte boscosa de Forks.
***
-¿Hacia
dónde vamos?-Dije mirándole
-A mi
casa-sonrió de medio lado.-
-¿Qué
tienes que enseñarme?-Me giré en el asiento para poder verle mejor.-
-Aria, deja de
preguntar-ante su respuesta, volví a mi sitio.-
Entró por una
senda, con un giro brusco, mi cabeza chocó contra el cristal.
-¡DIOS! –Frenó en
seco.-
-¿Estás bien?
-No-pasé mis dedos
por el lugar donde había recibido el impacto, al mirarlos había sangre.
-Déjame ver-dijo
mientras cogía con sus manos mi mandíbula, y apartaba el pelo- ven, baja del
coche.- Hice caso a lo que dijo, bajé del coche, mientras le miraba, se dirigía
a su maletero. Abriéndolo, sacó una caja de primeros auxilios, lo cerró y se
dispuso a sacar de la caja algodones, alcohol y puntos de unión.-Siéntate en el
suelo.
No dejaba de mirar
la herida, ¿sería tan grande? Quizás solo se sentía culpable, o tal vez, solo
era atento conmigo. Me curó con mucho cuidado, pero de todas formas, dolió un
poco.
-Gracias-dije
mientras sonreía-
-No tienes porque
darlas, a demás si estás así es por mi culpa…
-No pasa nada, es
igual.
Yo llevaba un
jersey a rayas azules oscuras y blancas,
unas mayas del mismo azul y unas Converse
también azules, todo del mismo tono. La manga de la camiseta se subió un
poco dejando ver la muñeca por la que me había cogido, estaba morada,
rápidamente tiré la camiseta hacia abajo para que no la viese. Pero aun así la
vio, cogió mi mano delicadamente y retiró la tela que la cubría.
-Definitivamente,
no eres.
-¿Qué?
-Nada, no eres
nada.
-Perdona guapo,
pero si lo que quieres hacer es pasarte conmigo, me voy-me levante, acerqué a
su coche y cogí mi bolso-
-¿A dónde crees que
vas? No sabes volver a tu casa, ni salir de aquí, no sin mi ayuda-dijo mientras
se apoyaba en un árbol-
-Me da igual,
prefiero perderme a estar con un idiota.
-¿Desde cuando
tienes los ojos tan azules?
-¿Qué intentas William?-Pregunté extrañada-
Un capitulo genial,sique haciendo más capítulos porfavor :)
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