martes, 4 de junio de 2013




Capítulo 5:


-Lo harás; por favor-le miré intentando hacer que cediese.
-Lo haré.-Me abalancé sobre él, solo quería abrazarlo, estaba experimentado cosas más fuertes en una mañana que en toda mi vida, nunca creería que diría esto, pero estaba empezando a sentir cosas por él, a parte de asco y odio, de repente fue un cambio sentí, cariño, amor, solo necesitaba estar a su lado para ser feliz durante toda una vida; aunque no, estoy mintiendo, no se que pasaría si no lo viese, por que el se hizo en lo más importante de ella.
Sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien pero aun así, quería besarle, sentir el calor de su piel, poder tocarle sin límites…-Ven, vamos-sonriente cogió mi mano, y se dirigió a salir de la gran casa, cuando estábamos enfrente del lago, se detuvo. Yo me froté un brazo intentando conseguir un poco de calor corporal, el se quitó su cazadora de curo a la vez que sus zapatos, acto seguido la camiseta, los calcetines y por último los pantalones, quedándose en ropa interior, se podía ver un cuerpo musculoso, una gran espalda.
Ven a bañarte, está caliente-dijo mientras hacía señales con la mano para que me acercase.
-No gracias, estoy así bien-negué con la cabeza, era demasiado pronto para bañarme con él, así.
-V enga Aria, te lo vas ha pasar bien.
-Si claro, lo que pasa es que a ti te gusta mucho pasártelo muy bien-me agaché a coger su cazadora que estaba en el suelo y me dispuse ha ponérmela.
-Como no vengas tú, voy a ir yo a por ti, y créeme, como tenga que ir yo, te vas a arrepentir-dijo desafiantemente.

Me acerqué a él, puse de rodillas y quité su chaqueta, a continuación me quité el jersey, quité los zapatos, los calcetines y por último me decidí a sacarme las mayas.

[Narra Will]
Estaba preciosa en ropa interior, simplemente, era perfecta, alta, delgada, con curvas en sus sitios, verla así hizo que tuviese una erección, pero eso no debía pasar, no con ella, tan solo hace unas horas, nos peleábamos como locos, y ahora la necesitaba para respirar.


[Narra Aria]
Caminé hacia el agua, y poco a poco, me sumergí a su lado, me tomó, yo rodeé su tronco con mis piernas; hundí mi cabeza en su cuello, de nuevo, mis fosas nasales se impregnaron de su olor creando una gran excitación en mí, él la creaba, podía notar sus pectorales sobre mis senos, cada vez que le tocaba, era un nuevo mundo diferente por descubrir…

Un frío aire empezó a soplar, sentí el helor en mi espalda, Will levantó la vista, se quedó quieto, y acto seguido me soltó, y se acercó a la orilla, me giré, dejando que mis ojos pudieran contemplar dos chicos pálidos no mayores de dieciocho años, altos, y delgados, uno de ellos tenía el pelo rubio, el otro muchacho perecía tener el pelo cobre.

-Mira Aria, los hijos de puta de los Adams han venido ha deleitarnos con su presencia tan repugnante-dijo William de mala manera.

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