Capítulo 5:
-Lo harás; por favor-le miré intentando hacer que cediese.
-Lo haré.-Me abalancé sobre él, solo quería abrazarlo, estaba experimentado
cosas más fuertes en una mañana que en toda mi vida, nunca creería que diría
esto, pero estaba empezando a sentir cosas por él, a parte de asco y odio, de
repente fue un cambio sentí, cariño, amor, solo necesitaba estar a su lado para
ser feliz durante toda una vida; aunque no, estoy mintiendo, no se que pasaría
si no lo viese, por que el se hizo en lo más importante de ella.
Sabía que lo que estaba haciendo no estaba bien pero aun así, quería
besarle, sentir el calor de su piel, poder tocarle sin límites…-Ven,
vamos-sonriente cogió mi mano, y se dirigió a salir de la gran casa, cuando
estábamos enfrente del lago, se detuvo. Yo me froté un brazo intentando
conseguir un poco de calor corporal, el se quitó su cazadora de curo a la vez
que sus zapatos, acto seguido la camiseta, los calcetines y por último los
pantalones, quedándose en ropa interior, se podía ver un cuerpo musculoso, una
gran espalda.
Ven a bañarte, está caliente-dijo mientras hacía señales con la mano
para que me acercase.
-No gracias, estoy así bien-negué con la cabeza, era demasiado
pronto para bañarme con él, así.
-V enga Aria, te lo vas ha pasar bien.
-Si claro, lo que pasa es que a ti te gusta mucho pasártelo muy
bien-me agaché a coger su cazadora que estaba en el suelo y me dispuse ha
ponérmela.
-Como no vengas tú, voy a ir yo a por ti, y créeme, como tenga que
ir yo, te vas a arrepentir-dijo desafiantemente.
Me acerqué a él, puse de rodillas y quité su chaqueta, a continuación
me quité el jersey, quité los zapatos, los calcetines y por último me decidí a
sacarme las mayas.
[Narra Will]
Estaba preciosa en ropa interior, simplemente, era perfecta, alta,
delgada, con curvas en sus sitios, verla así hizo que tuviese una erección,
pero eso no debía pasar, no con ella, tan solo hace unas horas, nos peleábamos
como locos, y ahora la necesitaba para respirar.
[Narra Aria]
Caminé hacia el agua, y poco a poco, me sumergí a su lado, me tomó,
yo rodeé su tronco con mis piernas; hundí mi cabeza en su cuello, de nuevo, mis
fosas nasales se impregnaron de su olor creando una gran excitación en mí, él
la creaba, podía notar sus pectorales sobre mis senos, cada vez que le tocaba,
era un nuevo mundo diferente por descubrir…
Un frío aire empezó a soplar, sentí el helor en mi espalda, Will
levantó la vista, se quedó quieto, y acto seguido me soltó, y se acercó a la
orilla, me giré, dejando que mis ojos pudieran contemplar dos chicos pálidos no
mayores de dieciocho años, altos, y delgados, uno de ellos tenía el pelo rubio,
el otro muchacho perecía tener el pelo cobre.
-Mira Aria, los hijos de puta de los Adams han venido ha deleitarnos
con su presencia tan repugnante-dijo William de mala manera.
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